Ramírez de la Piscina

“No somos advenedizos ni futbolistas ni famosos; nos hemos criado y hemos crecido y prosperado por y para el vino”.

Con esta declaración de intenciones explica Cecilio Ramírez de la Piscina el origen de la bodega familiar de San Vicente de la Sonsierra. Hay que remontarse al contexto de varias décadas atrás para entender la Rioja de los años 50 y 60 del siglo pasado. Una denominación de origen con poco más de dos decenas de bodegas criadoras y comercializadoras y cientos de familias de cosecheros que elaboraban para autoconsumo, que vendían a granel a las bodegas históricas y, en algunos casos, comercializaban vinos jóvenes en garrafones en los mercados locales de proximidad, especialmente en el País Vasco.

Uno de ellos era Julio Ramírez de la Piscina, natural de Ábalos, hijo de molineros y agricultor y padre de Cecilio y Pilar -los dos hermanos que hoy gestionan la bodega tras el temprano fallecimiento de su hermano Julio-. Julio, padre, conocido como ‘el Riojano’ se establece en Bilbao en 1961 vendiendo vinos en una bodeguilla que abrió en el barrio de San Francisco: “El éxito no tardó en llegar y comenzó a distribuir el vino con una moto y un carrito por bares, primero de la vecindad y luego por el resto Bilbao.”, recuerda Cecilio.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, Cecilio, Pilar y Julio (los hijos) se hacen cargo del negocio y construyen otra bodega anexa a la original familiar de San Vicente, que había puesto en marcha el abuelo materno en los años 30. Ahí comienzan a embotellar su vino de Rioja bajo la marca del apellido familiar Ramírez de la Piscina, con uvas procedentes de su explotación familiar de Ábalos y de agricultores de la zona de la Sonsierra. En 1990 empiezan ya a vender sus primeras botellas en la exportación en el mercado americano, gracias a las buenas valoraciones de la crítica.

La actual bodega de San Vicente la inauguraron en el 2001, con una capacidad cercana a las 600.000 botellas donde elaboran tradicionales vinos de maceración carbónica (jóvenes) y crianzas, reservas y grandes reservas (con uva despalillada): “Siempre me tiró la bodega, aunque me licencié en Quimicas en la UPV de Bilbao y comencé trabajando en el sector de artes gráficas”, recuerda Cecilio. La nueva generación, los hijos de Pilar, ya está incorporada a esta saga familiar vinculada por apellido a la espectacular iglesia románica de Santa María de la Piscina, de San Vicente.

Además de la tradicional gama de Riojas ‘clásicos’, Ramírez de la Piscina elabora un crianza y un reserva de los viñedos más viejos de la propiedad, etiquetado como Selección, que cría en barricas mixtas de roble americano y francés con muy buenos resultados: “En cuatro de los últimos cinco años nuestros vinos han sido seleccionados como vinos institucionales del Consejo Regulador de Rioja”, explica Cecilio. La familia atiende directamente al enoturismo entre semana y con cita previa los fines de semana.

Tienen una larga lista de reconocimientos a la calidad de sus productos conseguidos en certámenes internacionales y recomendaciones de prescriptores de prestigio mundial.

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