Bodegas Vallemayor, vinos para beber

Rafael y Luis Carlos, los hermanos Pérez González -quinta generación de viticultores, con la incorporación de Pablo hijo de Luis Carlos ya al negocio (la sexta)- están el frente de Bodegas Vallemayor.

Rafael y Luis Carlos, los hermanos Pérez González -quinta generación de viticultores, con la incorporación de Pablo hijo de Luis Carlos ya al negocio (la sexta)- están el frente de Bodegas Vallemayor. La bodega, en Fuenmayor, uno de los históricos municipios de Rioja, sigue una filosofía clásica en la elaboración de vinos finos heredada de su fundador, Luis Pérez Foncea, a la que sus hijos no renuncian pese a que hubo un tiempo no demasiado lejano en la que la elaboración de clásicos era penalizada por la crítica: “Hacemos los vinos que para nosotros son la expresión histórica de esta zona”, explica Rafael. “Mi padre -continúa- fue un gran bodeguero y un gran conocedor de todos los vinos de España por su faceta de tratante.”

Rafael y su hermano crecieron con aquellos vinos clásicos y delicados de Rioja, en los que el color y la estructura, pese a ser importantes, no lo eran tanto como la finura: “Había vinos finos y vinos más pastosos, vinos para beber y vinos para catar, y nosotros seguimos apostando por los vinos para beber”. Vallemayor cultiva 70 hectáreas de viñedo propio, 60 de ellas en el entorno de Fuenmayor, y, de hecho, ha sido la gran apuesta de los hermanos Pérez González al frente de la bodega: “Hemos invertido mucho en los últimos años; cuando mi padre murió en el año 2006 teníamos 35 hectáreas de viñedo, así que en la bodega hemos estado trabajando en oficinas con paredes de pladur hasta hace muy poco para poder garantizarnos el aprovisionamiento de uva”. De hecho, Vallemayor embotella el 50% de su producción, mientras que el resto lo vende a granel: “Cuando llega la vendimia tienes que tener sitio suficiente en los depósitos para asegurarte una producción que te permita destinar el vino necesario para todos tus canales de venta, sin renunciar a una calidad homogénea desde el principio hasta el final de cada añada. Además, elaborar vinos para el mercado de granel nos aporta la tranquilidad de poder responder a un incremento de producción en los embotellados con nuestros propios vinos”.

La bodega trabaja con tres gamas de vinos. La más ‘básica’, con jóvenes blanco, rosado y tinto: “Son todos despalillados y frescos en los que sacrificamos la potencia por una mayor finura”, describe Rafael. Vallemayor Crianza, Reserva y Gran Reserva es la más ‘Rioja’ de las tres, en el sentido histórico y tradicional: “Usamos tempranillo, con un poco de mazuelo y graciano, con mayor proporción de estas últimas variedades cuanto más envejecimiento y lo mismo hacemos con los robles, con más presencia del francés para los vinos de más larga guarda”. Por último, la colección Vallemayor está formado por dos vinos de finca, Viña La Encineda y Viña Cerradilla, y por un blanco fermentado en barrica con una selección de una vieja plantación de viura de 60 años: “Son uvas de viejos viñedos, elaborados en roble nuevo y algo más modernos, pero sin perder tampoco nuestras ideas con las maduraciones y extracciones”.

 

Como no podía ser de otra forma para un perfil de vinos clásicos como el de Vallemayor, Reino Unido es el principal mercado de la bodega: “De las 450.000 botellas que elaboramos, más de 200.000 acaban en el mercado británico”. “En España, la crisis se llevó por delante la distribución hostelera tradicional y nosotros no utilizamos una política comercial agresiva para hacernos hueco en los lineales de los supermercados”.

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